Los Ventajas y los Beneficios de hacer un Profesorado de Yoga en 4 Semanas

Profesorado de Yoga en 4 Semanas

Una de las preguntas más polémicas acerca de los cursos de profesorado de Yoga no es exactamente la cantidad de horas. Aunque hay muchas críticas sobre el concepto de ser profesor/a de Yoga en 200 horas, se cuestiona aún más el hacer estas 200 horas en un período de sólo un mes. Muchas escuelas de Yoga ofrecen profesorados de 200 horas extendidas en un período de 2 a 3 años. Y hay un número creciente de escuelas y ashrams que ofrecen un curso intensivo de 200 horas en un periodo de 4 semanas.

Como instituto de profesorado de Yoga que ofrece una formación tan intensiva y polifacética, nos topamos con un importante número de preguntas, ya sea por correo electrónico o a través de las redes sociales. Vemos que mucha gente siente la inseguridad de si es posible (y de si debería ser moralmente asequible) ser profesor/a de Yoga en cuatro semanas:

Profesorado de Yoga en 4 Semanas

 

 

 

Profesorado de Yoga en 4 Semanas

 

 

Al comienzo de nuestro profesorado de 200 horas, siempre les preguntamos a nuestros/as alumnos/as si realmente creen que pueden ser profesores/as de Yoga en el plazo de un mes. Generalmente el grupo se divide casi equitativamente en aquellos/as que creen que sí es posible (muchos/as de ellos/as porque han asistido a clases con graduados/as de Arhanta) y aquellos/as que no están muy seguros/as.

Obviamente, creemos que es posible. De lo contrario no ofreceríamos cursos de profesorado de yoga de 200 horas. Y para ir más lejos, también creemos que la experiencia de aprendizaje se acelera por la intensidad y el carácter polifacético de la formación. Por lo que no sólo creemos que es posible, sino que además creemos que en muchos casos es incluso mejor.

En un esfuerzo por acompañar a futuros/as profesores/as de Yoga en la búsqueda del profesorado de yoga que deban elegir, hemos recopilado cuatro dudas comunes acerca de los cursos intensivos de profesorado de Yoga. Entonces, haciendo de abogado del diablo, hablemos de las razones más comunes por las que no es posible ser profesor/a de Yoga certificado/a de 200 horas en cuatro semanas:

4 razones por las que No es posible ser un profesor/a de yoga certificado/a en cuatro semanas

1. El Yoga es un camino que dura toda la vida, ¿cuándo puedes realmente ser un/a profesor/a capacitado/a de una ciencia tan profunda?

Este es un punto muy válido y estamos totalmente de acuerdo. Si nos referimos al Yoga como la completa ciencia que incluye la vasta filosofía subyacente y las prácticas completas como yamas y niyamas, pranayama, dharana y dhyana, por nombrar algunas.

¿Deseas saber más acerca de la filosofía que hay detrás del yoga? Lee: Los Ocho Miembros del Raja Yoga y Las Siete Etapas del Conocimiento

En efecto, para completamente entender, incorporar y ser capaz de enseñar estos principios, un profesorado de Yoga de 200 horas no es suficiente. Sim embargo, el término ‘yoga’ se usa vagamente para describir la ‘práctica de asanas de Yoga’. Cuando hablamos de ser un/a profesor/a de yoga cualificado/a y capacitado/a, en realidad nos referimos a ser un profesor/a de asanas de yoga cualificado/a y capacitado/a.

Es una diferencia importante a tener en cuenta. No significa que como profesor/a de asanas de yoga simplemente enseñarás los aspectos físicos, como si el yoga fuera solo otra forma de hacer ejercicio. Si te sientes preparado/a, puedes transmitir algunos de los conceptos subyacentes del yoga durante tus clases (si también tus alumnos/as están preparados/as).

Las sutilezas de la práctica y de la enseñanza de la práctica del Yoga, sólo se manifiestan a través de la práctica. A través de tu práctica personal así como de la práctica de enseñar. Por lo tanto, el proceso más importante en tu desarrollo como profesor/a (de asanas) de yoga tiene lugar ¡una vez que empiezas a enseñar! Cuanto más tardes en comenzar a enseñar, más perderás estas lecciones invaluables. Durante nuestros cursos residenciales de profesorado de Yoga de 4 semanas, nuestros/as alumnos/as practican entre ellos/as, desde el día uno, cómo enseñar. Al final de las cuatro semanas se sienten preparados/as y confiados/as para comenzar a dar clases de Yoga. En ese momento, están más preparados/as que nunca. Los animamos a que empiecen a enseñar de inmediato. Tal vez con amigos/as o dando clases gratis, para ganar más confianza, ¡pero no te demores! Cada día que no enseñas, pierdes las habilidades que ganaste con tanto esfuerzo.

Pero ¿no estás más preparado/a después de estudiar Yoga durante un periodo más largo, que luego de sólo un mes?

En nuestra experiencia: no necesariamente.

Solíamos ofrecer cursos de profesorado de Yoga extendidos en periodos más largos. Hicimos esto primero en los Países Bajos, antes de abrir el Arhanta Yoga Ashran en Países Bajos. Nuestra decisión de abrir un ashram en Europa, junto con el de India, se hizo más fuerte con nuestra experiencia en estos cursos. Vimos muchísima diferencia en los resultados entre los grupos intensivos que estábamos formando en nuestro Ashram en India, y los grupos de estudio de larga duración en los Países Bajos. Los grupos en India rindieron un 20-25 % más en los exámenes, y describieron la experiencia como mucho más reveladora y transformadora.

El principal motivo parece ser el entorno intensivo, polifacético y sin distracciones durante los cursos residenciales de profesorado de yoga de 4 semanas. Los/as alumnos/as del curso de larga duración tenían que lidiar con su vida diaria para poder ir al curso: familia y responsabilidades del hogar, trabajo y vida social. Ocupamos mucho más tiempo repasando y repitiendo con estos grupos que con los grupos residenciales. Y, obviamente, el tiempo usado en repetir y repasar información ya vista, no puede usarse en adquirir información y práctica nuevas o más detalladas…

Por lo tanto, creemos que, en muchos casos, una formación más corta e intensiva puede ser, de hecho, más efectiva, mejor. Eso sí, en muchos, NO en todos los casos.

Leer más: Cómo Elegir el Mejor Profesorado para TI

2. No es posible aprender todas las habilidades necesarias para enseñar yoga de manera segura en solo 4 semanas

Muchísima gente cree que es básicamente imposible adquirir las habilidades necesarias para enseñar yoga de manera segura y confiada en sólo cuatro semanas. Y otra vez, en muchos casos, estamos de acuerdo. Porque depende mucho del sistema, la eficiencia y la disciplina del curso. La capacidad de aprender una habilidad en un periodo corto de tiempo depende mucho de lo que hagas en ese tiempo. Realmente se trata de qué haces, no de cuánto tiempo te lleva hacerlo.

Déjame ilustrarlo con una historia real:

La mayoría de las personas adultas conducen y tienen un carnet de conducir válido. En nuestra primera clase de conducción, ni siquiera sabemos qué pedal es el freno y cuál el acelerador. Pero luego de 20-30 clases, el/la profesor/a considera que estamos preparados/as para dar el examen. Después de pasar el examen práctico, vamos “sueltos/as” por el mundo y podemos conducir a toda velocidad  en autopistas, en ciudades y en situaciones de tráfico complicadas. ¿Cómo puede ser esto posible?

La respuesta es simple: hay un sistema comprobado y eficiente que (la mayoría de) los/as profesores/as de autoescuela siguen.

Cuando me mudé a los Países Bajos en 2007, decidí sacar el carnet de conducir europeo, aunque ya había conducido durante 10 años en India (en las calles de Nueva Delhi). Mi primer instructor de conducción era un hombre agradable que no paraba de hablarme de películas de Bollywood y cocina india. Mi clase solía ser alrededor de las dos de la tarde, una hora con poco tráfico, y siempre seguíamos la misma ruta. Después de 25 clases, mi profesor me inscribió para el examen práctico, el cual suspendí irremediablemente. Estuve expuesto a situaciones de tráfico para las que no había practicado y sentí que no estaba preparado en absoluto. Tomé otras 5 clases de conducción con el mismo profesor antes de volver a dar el examen práctico. Adivinen… ¡Volví a suspender!

Luego de suspender el examen por segunda vez, empecé a averiguar sobre profesores/as de conducción y me encontré con una lista de todas las autoescuelas de mi zona. Estaban ordenadas según la tasa de alumnos/as aprobados/as. ¡Mi profesor estaba al final de la lista! Era un hombre agradable y social que cobraba sus clases a un precio muy razonable, pero sus alumnos/as tenían el mayor índice de suspensiones.

Decidí cambiar de profesor y llamé al que estaba primero en la lista, el que tenía la tasa más alta de exámenes aprobados. Lo llamé para concertar una cita para una clase de prueba gratuita pero, no muy amablemente, me dijo que no ofrecía clases gratis, y sus tarifas eran un 30 % más altas que mi antiguo profesor. Pero para entonces yo ya estaba desesperado por conseguir mi carnet, por lo que accedí de todos modos.

En esta clase de conducción, mi nuevo profesor no me hablaba de nada que no tuviera que ver con conducir. No le interesaba en absoluto la cháchara, y sólo se enfocaba en enseñarme las habilidades que necesitaba para conducir de manera segura y aprobar mi examen. En las 5 clases que tomé con él, me expuso a muchas situaciones de tráfico estresantes en horas pico. Notó mis debilidades y me enfrentó a situaciones en las que pudiera mejorar mis habilidades teóricas y prácticas. Debo decir que el tiempo que pasé con él no fue muy agradable. Pero esta vez aprobé el examen práctico fácilmente.

Esta experiencia me enseñó una lección invaluable y me ayudó a pulir mi visión sobre la enseñanza. En nuestros cursos intensivos de profesorado de yoga aplicamos esta visión de enseñanza enfocada y orientada a la práctica y observamos increíbles transformaciones a diario.

Nuestros/as alumnos/as practican entre ellos/as las técnicas de enseñanza desde el día uno. Cada día tenemos un espacio de 3 horas para practicar “cómo enseñar”, en donde los/as retamos con nuevos alumnos/compañeros/as, nuevas situaciones y nueva información útil para sus clases. Dedicamos muchísimo tiempo, energía y esfuerzo a enseñarles a nuestros/as alumnos/as las habilidades relevantes que necesitarán como profesores/as de yoga. Es nuestra principal tarea durante todo el curso. Como resultado, nuestros/as alumnos/as se sienten preparados/as para comenzar a enseñar, y muchos/as de ellos/as han continuado por sí solos/as para crear una carrera.

Realmente se trata de qué hacer en un plan de estudios de 200 horas. ¡Se trata de la estructura, el sistema y la disciplina! Cuánto tiempo te lleva completar un plan de estudios de 200 horas no tiene nada que ver con la calidad.

Leer más: Qué esperar en un Ashram

3. Un/a profesor/a de Yoga es espiritualmente evolucionado/a. Lleva años llegar a ese nivel

Esta, personalmente, es una afirmación con la que tengo mucha dificultad. Es un argumento muy común que utilizan los/as profesores/as que ofrecen formaciones a largo plazo. Lo que intenta indicar esta afirmación es: “Solo habiendo alcanzado cierto nivel espiritual, habiendo experimentado cierto crecimiento, deberían permitirte enseñar Yoga. Como formadores/as de una escuela/profesorado evaluaremos tu estado al momento de empezar el curso y evaluaremos tu desarrollo y el nivel alcanzado hacia el final de la formación”.

Sin Embargo: ¿Cómo puede alguien decir que es capaz de evaluar el estado espiritual de una persona? ¿Cómo puede realmente asegurar que puede juzgar el nivel espiritual de alguien?

Habiendo crecido en India, he visto la ciega devoción de la gente común hacia los sacerdotes, santos y gurús. La religión y la espiritualidad son los pilares de la cultura india y estos líderes “espirituales” tienen un gran poder sobre sus devotos/as. Así como demasiada devoción, también he visto abuso de ese poder. Un ejemplo conocido es el de un Baba que reunió millones de seguidores/as, construyó un templo y Ashram gigantesco para sí mismo y “ganó” probablemente decenas de millones en donaciones. Utilizó su dinero para hacer películas de Bollywood acerca de su grandeza. Fue acusado de asesinato, pero retiraron los cargos. Y en 2017 fue sentenciado a 20 años de prisión por múltiples violaciones y asesinatos. Lo más increíble es que aún tiene millones de discípulos…

Sí, es realmente cierto: https://www.dw.com/en/self-styled-indian-guru-ram-rahim-singh-jailed-20-years-for-rape/a-40262536

Éste es un caso extremo, por supuesto. Lamentablemente, he visto más abuso de poder “espiritual” que un buen uso del mismo. De ahí mi creencia arraigada de que una persona que se declara a sí misma como gurú o santo, probablemente no lo sea. En India tenemos un refrán que dice: “Un sadhu (monje) en la ciudad es en realidad un hombre de negocios”.

Me he vuelto muy cuidadoso al momento de pensar que yo o cualquier otra persona se considere a sí mismo/a más evolucionado/a espiritualmente que otros/as, y por lo tanto capaces de evaluar su crecimiento espiritual. No digo que no existan almas puras (sadhus), pero no las encontrarás en una ciudad haciendo negocios.

El enfoque hacia nuestros/as alumnos/as es simple: Tienen un 10 en la frente. ¡10 de 10! No literalmente, pero así es como los/as vemos. Creemos que todos/as llevan grandeza dentro suyo y que todos/as pueden ser lo que quieran si están listos/as para trabajar arduamente para ello. ¡Todos/as son un 10! Todos/as son capaces de crecer y superar obstáculos, y nuestro rol como maestros/as es ayudarlos/as a lo largo del camino. Nuestro rol no es, y no puede ser, juzgarlos/as y evaluarlos/as en su crecimiento espiritual. Por lo tanto sí, ser profesor/a de Yoga implica responsabilidad, y se necesita madurez y vocación de servicio. Pero no, no necesitas años para conseguirlo. Enseñar será tu mejor maestro, y tus alumnos/as también lo serán.

4. Debes ser una inspiración para tus alumnos y por lo tanto debes dominar la mayoría de asanas.

David Swenson, uno de los profesores de Ashtanga Viinyasa más populares hoy en día, ha inspirado a decenas de miles de personas a practicar yoga. Su práctica de yoga es inspiradora, y a sus 62 años se destaca por encima de practicantes mucho más jóvenes que él. Es un gran ejemplo de disciplina, destreza y pasión y uno de los maestros más inspiradores que he conocido. A pesar de ser mundialmente famoso y muy respetado, es muy humilde y tiene los pies en el suelo. Como autor del Bestseller Ashtanga Yoga: Manual de Práctica, David fue el primer Yogui de Ashtanga en hacer que la físicamente desafiante (algunos dicen “extenuante”) práctica de la Primera Serie sea accesible a practicantes de yoga con diferentes capacidades, ofreciendo variaciones y modificaciones. Una de sus declaraciones más notables es acerca de la razón para practicar Yoga. Durante su curso de profesorado de yoga les pregunta a sus alumnos/as cuál debería ser el objetivo de la práctica, ya que muchos/as de ellos/as suelen frustrarse con su (a veces temporal) incapacidad de realizar cierta postura o transición. Reflexiona sobre la pregunta de si hacemos yoga para convertirnos en una máquina de asanas de yoga, si el objetivo de nuestra práctica debería ser tener la capacidad de realizar todas las posturas.

No, en su opinión (y en la mía), eso dista mucho del objetivo del Yoga. Si nos aferramos a estos estándares, nos volveremos demasiado egocéntricos/as y enseñar yoga sería siempre acerca de nosotros/as. Y si no alcanzamos este objetivo de perfeccionar todas las posturas, renunciaríamos a la idea de enseñar. Según David, la práctica de asanas (y la práctica de enseñar) debería ayudarnos a ser mejores personas, para nosotros/as mismos/as y para el mundo.

¡No tienes que ser perfecto/a en tus asanas!

Mucha gente tiene miedo de empezar a enseñar porque cree que su práctica personal no es lo suficientemente buena. Aunque sea difícil de creer: todo el mundo tiene ciertas limitaciones en su cuerpo. Algunos/as son muy flexibles pero les falta fuerza, otros/as tienen fuerza pero les falta flexibilidad, y otros/as tienen las dos pero les falta equilibrio y concentración. Cada profesor/a de yoga tiene dificultades con ciertas posturas.

Ser un/a practicante avanzado/a de yoga no te hace un profesor/a avanzado/a. Hay una gran diferencia entre saber algo y ser capaz de explicar y transmitir ese conocimiento a tus alumnos/as. Y sí, los/as buenos/as profesores/as inspiran a sus alumnos/as. Recuerda que la característica que más recuerda la gente de un/a profesor/a es que realmente se preocupa por sus alumnos/as. Nadie admira al presumido/a, pero les inspira la pasión por la enseñanza y la preocupación genuina.

Entonces, ¿es posible ser profesor/a de yoga certificado/a en 200 horas en sólo cuatro semanas?

Al fin y al cabo, para responder a esta pregunta debemos considerar también tu situación personal. Entonces, aunque obviamente confiamos en nuestro sistema de enseñanza intensivo, te animamos a que busques tu propia respuesta. Espero haberte ayudado a inspirarte. Pero ante todo, te animo a comenzar tu camino hacia la enseñanza del yoga, si es tu deseo de corazón. Porque personalmente he crecido, sobre todo, gracias a mi pasión y mi responsabilidad por la enseñanza.

Si deseas aprender algo, lee acerca de ello. Si deseas entender algo, escribe acerca de ello. Si deseas dominar algo, enséñalo. (Yogui Bhajan) 

Lee también: La diferencia entre una formación de 200, 300 y 500 horas y La diferencia entre una formación de 50, 100 y 200 horas.

Acerca del Autor

Ram Jain (E-RYT 500) es el fundador de Arhanta Yoga Ashrams y el principal profesor de los diferentes profesorados de yoga que Arhanta Yoga Ashrams ofrece en India y Europa.

En el profesorado profesional de Yoga de 4 semanas, enseña Yin Yoga, Filosofía, Anatomía y Fisiología, y Asanas Avanzadas en India y los Países Bajos. Ram comenzó a enseñar en 1998 y ha formado a más de 4000 profesores/as de yoga de todo el mundo.

 

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